Metas oníricas
El otro día me preguntaron cuáles eran mis sueños y me deprimí (un poco, tampoco es para tanto) al no saber responder la pregunta.
Dándole vueltas, recapitulando los que he cumplido, dibujando en mi mente mis prioridades y hablándolo con mi Dionisio plástico, me reí y caí en la cuenta que no son necesarios.
Sueño todos los días y de diferente forma. Logro sueños que ni recuerdo haber soñado. Sueño tonterías que sé jamás voy a cumplir. Los sueños son vapor. Humo. Nada.
Lo que sí existe es lo que doy, lo que recibo, lo que gozo, sufro, ignoro, tengo, hago, deshago, digo, escucho, mantengo.
He recibido, gozado, sufrido, dicho, hecho (to so cho) innumerables y grandiosas, en mi escala, cosas.
Las que faltan son menos. Son un boceto de futuro que quien sabe si llegue.
Y el presente, lo sueño despierta.
Aún no hay trackbacks